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Podemos incluir en nuestras composiciones
sencillos sistemas de formación
de nieblas que envolverían regularmente
nuestro diminuto microclima, esto último
es algo espectacular en paludarios que
recrean hábitats tropicales con
sus delicadas orquídeas,
bromelias, tilandsias y plantas insectívoras
como la bella Nepenthes con sus ascidios
en forma de jarritas tan amantes de
las atmósferas saturadas de humedad,
también podemos introducir y
programar una tenue y realista luz de
luna para las horas nocturnas y que
viene a relevar las doce horas diarias
de fuerte luz que proporcionan los fluorescentes
y halógenos internos.
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